En las reuniones de fin de año, el uso de bebidas alcohólicas es común, lo que en ocasiones desemboca en la resaca, generada por la formación de acetaldehído tras la metabolización del alcohol mediante la enzima alcohol-deshidrogenasa (ADH). Este compuesto tóxico puede provocar desde malestares gastrointestinales, como náuseas y vómitos, hasta deshidratación y alteraciones en los electrolitos, generando dolor de cabeza, fatiga e irritabilidad.
La académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello recomienda iniciar la velada con alimentos que favorezcan una absorción moderada del alcohol. Así, opta por frutas y verduras con alto contenido de agua, tales como tomates, apio, pepino, pimientos o sandía. Para quienes prefieren alimentos más consistentes, sugiere opciones como hummus, sándwiches integrales enriquecidos con proteínas (por ejemplo, salmón o huevo) o licuados de hojas verdes, productos que se digieren de forma gradual y ayudan a mantener el equilibrio hídrico.
Asimismo, se aconseja reducir al máximo la ingesta de sal y cafeína, ya que ambos pueden exacerbar la deshidratación; admitiendo que un pequeño café puede ser útil siempre que se acompañe de abundante agua. Dado que el alcohol tiene un efecto diurético, consumir agua entre cada copa resulta fundamental para prevenir una resaca severa. Se ha señalado que, en casos de consumo excesivo, el cuerpo puede tardar hasta 19 horas en eliminar el alcohol, factor que varía según edad, peso, sexo, calidad alimentaria y tipo de bebida consumida.
Entre los remedios caseros, se destaca la eficacia del tradicional consomé de ave con fideos, el cual no solo repone los minerales perdidos, sino que también suministra cisteína, un aminoácido clave para contrarrestar los efectos adversos de la resaca. Comprender las implicaciones del consumo de alcohol ayuda a fomentar una actitud prudente durante las festividades, asegurando que la moderación permita disfrutar de las celebraciones sin comprometer la salud física y mental.
Autor: Iñigo Socías
