La ansiedad se ha consolidado como una de las principales complicaciones en la salud mental de Chile. Expertos alertan que el contexto sociopolítico, el flujo constante de información no verificada y las exigencias diarias están contribuyendo a un aumento en los trastornos de ansiedad en la población. Yael Berdichevsky, coordinadora docente del Área Adultos del Servicio de Psicología Integral de la Universidad del Desarrollo, afirma que diversos factores como el entorno social, el clima familiar y el ambiente laboral inciden en el desarrollo de estos trastornos. Según Berdichevsky, emociones básicas como el miedo o la percepción de amenaza pueden, en situaciones intensas, afectar la funcionalidad cotidiana, derivando en síntomas físicos tales como colon irritable, tensión muscular y, en casos más agudos, crisis de pánico que se manifiestan con taquicardia, sudoración, dificultad para respirar y pensamientos catastróficos. Además, la especialista subraya que la exposición constante a redes sociales y medios de comunicación, con su incesante y a veces imprecisa información, puede exacerbar estos síntomas entre los usuarios.
María José Millán, académica de Psicología en la Universidad Andrés Bello, ha señalado que la prevalencia de ansiedad en Chile está en ascenso, siendo especialmente significativa en la franja de edad de 30 a 39 años. De acuerdo con la octava ronda del Termómetro de la Salud Mental UC-Achs, uno de cada cuatro chilenos experimenta síntomas de ansiedad, reflejando una sociedad en tensión debido al debilitamiento del tejido social y a las crecientes exigencias laborales y académicas. Este escenario se ve agravado por la persistente dificultad de acceso a tratamientos adecuados en salud mental, lo que propicia la prolongación del malestar psicológico.
Daniela Campos, jefa técnica de Riesgos Psicosociales de Achs Seguro Laboral, indicó que en enero de 2024 la ansiedad se había posicionado como el principal malestar psicológico del país, afectando a un cuarto de la población, cifra que se ha mantenido estable incluso después de dos años y medio. En la décima ronda de estudios realizada en enero de 2025, los datos evidenciaron que el 25,2% de los encuestados presentaba síntomas moderados o severos de ansiedad, con una notable diferencia de género: el 32,1% de las mujeres versus el 15,7% en hombres.
Por otro lado, la Dra. Assi Catalán, especialista en psiconeuroinmunología y neurociencia aplicada, integrante de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida, enfatiza que la ansiedad debe ser considerada un problema de salud pública. Su alta prevalencia, junto al impacto negativo en la vida familiar, laboral, la productividad y el sistema de salud, hace imprescindible establecer estrategias preventivas y de intervención temprana. Millán reafirma la importancia de atender este trastorno, que afecta tanto el bienestar emocional como la salud física, el rendimiento laboral y la capacidad para establecer relaciones significativas.
Asimismo, Isabel Contrucci, Directora de Estudios de Achs, destaca que, según la escala GAD7, los datos del Termómetro de Salud Mental Achs-UC revelan una amplia presencia de ansiedad generalizada en la población, especialmente entre grupos vulnerables. Este fenómeno no solo altera el patrón de sueño y el rendimiento en el trabajo, sino que también incide en las relaciones personales y puede ser precursor de otras condiciones, como la depresión. La urgencia de implementar soluciones efectivas y políticas públicas focalizadas es, por tanto, inminente para abordar esta compleja realidad.
Autor: Iñigo Socías